Todo sobre la armónica de blues

Práctica ➦ Técnicas ➦ La velocidad con la armónica

PRÁCTICA
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La velocidad en la ejecución no es un tema que en realidad requiera un estudio aparte al principio, sino que va surgiendo con la práctica contínua y la experiencia. Resultan imprescindibles la atención a todos los detalles de las secciones de cada técnica en los menús de la web, ritmo, detalles en la ejecución de las notas, tono, respiración, etc., son mucho más importantes que intentar adquirir velocidad en la ejecución de cualquier música con nuestra armónica desde el principio, de cualquier manera y a cualquier precio.

Aunque suene contradictorio, tocar lento pero bien (con atención a los detalles, ritmo, matices en las notas, fraseos, etc.), requiere más trabajo, esfuerzo y dedicación que tocar rápido sin más.

Lamentablemente con demasiada frecuencia, el exceso de énfasis al principio en la velocidad se convierte en una muletilla, un velo, que cubre los defectos de nuestra técnica si no aprendemos primero a tocar bien de forma lenta. Al contrario, al tocar despacio los detalles y errores están más expuestos que cuando se toca rápido.

La velocidad en la ejecución está bien cuando toda la precisión y matices propios del tocar lento y despacio lo incorporamos también a los ritmos rápidos.

Dicho de otra forma, la mejor forma de tocar rápido y bien es aprender primero a tocar lento, muy lento.

Si, por ejemplo, nos gusta un pasaje determinado, que se toca muy rápido, de cualquier tema, analicémoslo con detenimiento, cortémoslo en varias partes si es necesario, e intentémos reproducir sus notas y matices con nuestra armónica como haríamos siempre, pero siempre lentamente para realmente "comprender" sus progresiones.

Repitamos y practiquemos sobre esos fraseos una y otra vez, empezando como siempre de forma lenta y pausada e ir aumentando poco a poco el ritmo sin perder la exactitud en el tono hasta que nos sea familiar.

La clave está en la repetición y la práctica contínua. Al final, si nos lo proponemos, podríamos tocar bien y con gran velocidad casi cualquier cosa, algo que nos sería imposible de conseguir si lo intentásemos rápidamente a la primera sin la paciencia y las grandes dosis de práctica que requiere la música.


Consejos del momento:

La mejor manera de abordar cualquier instrumento musical es a base de sesiones cortas pero con mucha frecuencia, por ejemplo: dos sesiones de media hora casi todos los días. Permanecer tres, cuatro o más horas persiguiendo algo que no nos sale sólo conseguirá fatigarnos, cansarnos y hasta hacernos perder el gusto y las ganas. Tampoco sirve de mucho estar un día entero practicando para luego olvidarnos y dejarlo hasta el próximo mes. Recuerda: sesiones cortas, con música o ejercicios que nos agraden o que tengamos que mejorar, pero con frecuencia. Entre sesiones, incluso sin armónica podemos practicar tiempos, ritmos, escuchar, etc...



Algunos ejemplos en vídeo:


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