Todo sobre la armónica de blues

Práctica ➦ Técnicas ➦ Cómo conseguir un buen tono

PRÁCTICA

Hablamos de tono para referirnos a la calidad y profundidad de las notas, a su timbre musical y resonancia que deseemos darle. No confundir pues con conceptos como volumen, tonalidad ni fuerza.

Se consigue un buen tono en la armónica básicamente con el tiempo, combinando, con la práctica y el ejercicio constante, las más importantes técnicas de la armónica simultáneamente. Es decir, nuestro tono, la calidad de nuestras notas y acordes, simplemente mejorarán con el tiempo, la práctica contínua y el esfuerzo.

Siempre será un proceso inconsciente en el que no nos daremos cuenta de si progresamos o no, pero si seguimos uno de los consejos de esta web por ejemplo, grabar tus propias interpretaciones, podrás comprobar el dramático cambio entre el tono general de las notas entre tu primera grabación y otra grabada un año después.

Entre las técnicas más importantes para mejorar el tono a las que nos referimos están:


Teniendo en cuenta estos puntos, especialmente el último que está relacionado también con el primero y la resonancia, tendremos un buen punto de partida para practicar y mejorar poco a poco.


Al principio es normal que nos resulte una posición algo extraña y forzada pero con la práctica se hará natural e inconsciente. La idea que debemos tener en mente es que cuanta más caja de resonancia (cavidad bucal y garganta) encuentren las notas, más cálido y profundo será el tono.

En este tipo de tono y tocando de forma acústica (sin amplificación ni efectos) la sujeción de la armónica en forma de "copa" para conseguir trémolos de mano también actúa de caja o cámara resonante e influye en el tono, proyección del sonido y volumen final.

Como ya dijimos, cada celda o nota en particular, necesitan una técnica de resonancia (apertura bucal, disposición interna de la boca, garganta) diferente para producir buen tono, y esto es algo de especial importancia, y desterrar, desde el principio, la idea de que un buen sonido depende o tiene que ver de manera alguna con la presión o fuerza con la que aspiremos o soplemos. Al contrario, el volumen se refuerza y aumenta con la resonancia, y se proyecta mejor si utilizamos efectos de manos, garganta, trémolos, vibratos, etc. No se trata de fuerza ni presión, sino más bien de una buena embocadura, respiración con diafragma, práctica, disposición interna de nuestra boca, garganta, etc.

Habrás podido escuchar, leer opiniones, etc., incluso con mucha insistencia, que para conseguir un buen tono, profundidad y fuerza hay que recurrir obligatoriamente al bloqueo de lengua como mejor técnica para embocar y producir notas frente al bloqueo de labios considerado como "peor". Lo cierto es que todo esto es totalmente subjetivo y que además se ha convertido en un mito del mundillo de la armónica en general.

Podríamos hacer una lista bastante importante de grandes armonicistas que jamás usaron el bloqueo de lengua para embocar y producir notas y no se podría decir que tocasen con un tono sin profundidad o sin fuerza, y al contrario, una lista de clásicos de la armónica que usaron casi exclusivamente el bloqueo de lengua sin que notemos grandes diferencias. Se pueden conseguir notas con igual profundidad, tono y fuerza siempre que dominemos de forma efectiva nuestra respiración, resonancia, buena apertura oral interna y relajación total de músculos.


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Dominando estas técnicas, con la práctica, podemos utilizar y combinar cualquier tono, obteniendo gran variedad de efectos.


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En el caso de que usemos amplificación y micrófono, y si queremos el típico sonido saturado "Chicago Blues", todos los puntos anteriores siguen siendo igual de válidos, sólo que la sujeción se sustituye por otra en forma de "copa" alrrededor del micro y con la armónica bien pegada al mismo para conseguir buen sellado y sonido saturado, compresión y algo de distorsión natural.

En este caso, si dejamos de sellar micro y armónica con nuestra sujeción tipo "copa", dejamos de saturar el tono. Abriendo y cerrando pues con una de las manos podemos conseguir efectos tipo trémolo amplificado y multitud de otros efectos.




El tono en la armónica como en cualquier otro instrumento musical, también está estrechamente relacionado con nuestra forma de tocar en general, que va desde nuestra consistencia en nuestros fraseos o melodías, tanto en notas normales como en bends y overbends (si los usamos), ritmo, dinámica, notas de ataque, de adorno, como en notas largas y sostenidas, fuertes, débiles, etc. En fin, el tono se ve afectado de forma general por prácticamente todo lo que hagamos y cómo lo hagamos. De ahí la importancia de la práctica y el ejercicio contínuos.

En cuanto a la práctica para un mejor tono para principiantes, lo mejor es tomárselo con toda la calma del mundo. Normalmente conseguir un buen tono es de las últimas cosas que suelen surgir en el aprendizaje de la armónica, porque como ya hemos dicho está íntimamente relacionado con todas las demás técnicas, es decir, primero hay que practicar lo básico y más tarde el tono irá saliendo por sí mismo.

El mejor ejercicio consiste en practicar tonos celda a celda individualmente, bien sea con notas normales sopladas, aspiradas, bends, overbends... siempre con tonos largos y comparando la diferencia de resonancia entre distintas configuraciones de boca-garganta-manos.



Aunque difícil de apreciar por la calidad necesaria para notarlo y porque en las grabaciones se pierde el efecto, mostramos unos sencillos ejemplos de tono en audio ejecutados con armónica en C (Do):


Celda 3 soplada. Alternancia de la misma nota entre tonos "finos" y "profundos". No hay aumento de fuerza en el soplado, sino aumento de resonancia o reforzamiento del tono.


Ejemplo de riff en acústico con un tono fino y a continuación el mismo pero con otro tono más profundo:



Consejos del momento:

No nos preocupemos sobre qué tipo de embocadura usar. En el mundo de la armónica se habla contínuamente sobre cuál es la mejor y es una discusión un tanto absurda. Simplemente usemos la más sencilla al principio, el bloqueo de labios e incorporar mucho más adelante, cuando tengamos ya cierta maestría, el bloqueo de lengua para más efectos. Mantener una de las dos embocaduras como la única que usemos sistemáticamente y abandanar la otra es algo ridículo puesto que se pueden combinar ambas a la perfección. De esta forma nuestra capacidad y riqueza interpretativa se vería sin duda aumentada.



Algunos ejemplos en vídeo: