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Micrófonos para armónica
Desde la época en la que Little Walter, Big Walter Horton y Sonny Boy Williamson
I hicieron famosa la "electrificación" de la armónica se siguen usando hoy en
día los mismos micrófonos preferentemente a los modernos.
Los micrófonos de los
50 y 60 no es que fuesen especialmente fabricados para armónica (eran micrófonos vocales de uso
general en comunicaciones) pero fueron los que pasaron a la historia y los que se siguen usando
por sus especiales características.
Quizás los dos más famosos que dieron aquel típico y especial sonido amplificado del blues
tradicional estilo "Chicago" fueron los bullet mic's, micrófonos bala,
como el Astatic JT30 y el Shure 520, que aunque se dejaron de fabricar se han
relanzado de nuevo.
En el blues, la amplificación y distorsión para la armónica
se puede considerar como una técnica que forma parte del propio instrumento y es
algo que se viene haciendo
desde los años 50 creando un agradable sonido (conocido desde entonces como
estilo "Chicago"). En algunos casos y artistas la "calidad" y maestría de las
interpretaciones eran superiores a las guitarras eléctricas de aquella época.
Aunque La variedad de micrófonos es enorme, así como la combinación
micrófono-amplificador, y cada uno tiene su propio registro de frecuencias dando
sonidos y tonos diferentes, en realidad estamos hablando de un "efecto" más a
añadir que ni mejora ni empeora nuestra técnica porque en primera instancia y
ante todo está nuestra forma personal de tocar, si uno no toca bien, el
micrófono no lo va a arreglar ni a mejorar y si uno es un virtuoso, al micrófono
sonará genial.
Actualmente las combinaciones micrófono-amplificador, asi como la adición de
efectos, son infinitos. No todos
los micrófonos trabajan "bien" con todos los amplificadores, existen combinaciones
"buenas" que dan ese sonido típico estilo Chicago blues, pero es algo
siempre subjetivo y cada uno tiene sus preferencias, además no solo depende del
equipo sino de la técnica personal de cada uno.
El uso de micrófonos para amplificar la armónica y crear ese tono especial
para el blues requiere al igual que todo de mucha práctica. En la mayoría de las
veces el éxito en crear ese tono especial consiste en un adecuado sellado de
micrófono - manos - armónica. El sonido queda atrapado en el hueco que formamos
con nuestras manos y se distorsiona de forma natural saturando al micrófono.
Abriendo o cerrando el sellado se consiguen gran variedad de cambios de volumen,
timbre y color en el tono.
  
 
Los amplificadores que mejor sonoridad tienen son precisamente
los de aquella época (años 40-50), con aquel sondo inigualable de las válvulas
de vacío, de uso preferente hoy día junto a los más modernos de estado sólido,
transistorizados. El uso de válvulas o tubos crean en la salida de baja
frecuencia de los amplificadores unos armónicos más ricos y cubren un espectro
más amplio de frecuencias (incluso inaudibles) que los modernos. Los
procesadores digitales de efectos de hoy en día intentan imitar la sonoridad de
aquellos primeros amplificadores incluso con programas específicos para los
modelos más famosos (p.ej. los Fender de los años 50-60).
En los amplificadores para instrumentos el efecto final que
queramos conseguir es una interrelación entre volumen, ganancia o distorsión y
tono (agudos - medios - graves). El tono, a diferencia de los equipos musicales
caseros, no es independiente. Si subimos los agudos, afectará a las demás
frecuencias (graves y medios) y a la inversa. En términos generales, para la
armónica blues, los tonos graves se suelen enfatizar, reduciendo al mínimo los
agudos. El control de ganancia y el de volumen estan también interrelacionados e
interactúan para conseguir el volumen final. Todos estos ajusten determinan al
final que efecto queremos conseguir y a cuanto volumen sin que se produzcan
acoples del micrófono (feedback o el famoso y molesto pitido).
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