Limpieza:
El único método aconsejable para limpiar una
armónica es usar simplemente agua. Todas las armónicas tienen chapas de acero
inoxidable y juegos de lengüetas de aleaciones con latón que aunque se manchan
debido al contínuo contacto con la humedad tampoco se oxidan.
Debido al pequeño tamaño de las lenguetas y a los finos huecos entre estas y
la placas se puede dar el caso de que alguna nota suene mal debido a que algún cuerpo
extraño, aunque sea minúsculo, interfiera en el movimiento de la lengüeta, por
lo que si es un problema persistente no habrá más remedio que desarmar nuestra
armónica y limpiar con un pincel suave la lengueta afectada.
Si no es el caso lo mejor y más aconsejable es simplemente una limpieza
exterior con un trapo humedecido en agua de las partes de la armónica que más
contacto tienen con la boca: la embocadura de las 10 celdas y la parte delantera
de las cubiertas protectoras. Es el único mantenimiento frecuente realmente
aconsejable.
Sólo muy de vez en cuando se puede desarmar completamente y limpiar todas las
piezas con agua y algo de jabón neutro y con ayuda de algún pincel muy suave para
eliminar interiormente todo rastro de saliva, polvo y cuerpos extraños,
aclarando bien con agua corriente y dejando
secar al final.
Como consejos obvios y tratándose de un instrumento que está continuamente en
contacto con nuestra boca están el de no intercambiar nunca nuestras armónicas
con nadie y mucho menos el probar las de otros. Procurar guardarlas siempre en
el estuche o caja que usemos preservándolas así del polvo. No tocar nunca
inmediatamente despues de comer ni mientras lo hacemos (lo mejor es hacerlo
después de lavarnos la boca), etc...
Problemas con las lengüetas:En determinados casos es posible que las
lengüetas, sometidas a la presión de los bendings o por tocar con demasiada
fuerza, se pueden desafinar, desajustar o incluso quedar inservibles y sin
respuesta.
No es totalmente cierto eso que se escucha de que con un estilo blues por
ejemplo, las armónicas sólo duran una semana o un mes como mucho debido a la
presión de los bendings. He leído historias parecidas en tono categórico pero en
realidad no es más que una exageración. Si es cierto que un principiante siempre ejercerá mayor
presión en los bendings sin darse cuenta, precisamente porque los está
aprendiendo. Con el tiempo y la experiencia un bend se ejecuta sólo con la
presión justa, ni más ni menos, las lengüetas no sufren y la
armónica nos puede durar indefinidamente (ver coleccionistas con armónicas de
1800).
Entre los problemas más comunes que suelen afectar a las lengüetas se
encuentra el ajuste de la separación (gap en inglés) entre la
propia lengüeta y la placa. Esta separación es de una gran importancia para
la velocidad de respuesta de la lengüeta ante el flujo de aire. En el peor de
los casos si la separación es muy pequeña o inexistente simplemente no se
producirá ningún sonido. En otras ocasiones podríamos encontrarnos con lengüetas
que necesitan un mayor flujo de aire para que empiece a sonar.
Como norma general la separación estándar entre la lengüeta y la placa ha de
ser aproximadamente la misma que la del grosor de la propia lengüeta, es decir,
se trata de una distancia muy pequeña.
Otra norma a tener en cuenta es que cuanto más alto y fuerte soplemos o
aspiremos mayor deberá ser la distancia entre lengüeta y la placa. Al contrario
si nos gusta tocar de una forma más suave la separación deberá ser menor para
que las lengüetas reaccionen con mayor velocidad ante el más mínimo flujo de
aire.
Se trata pues de buscar una separación de compromiso en la que las
lengüetas respondan bien tanto si tocamos fuerte como si nos gusta
soplar/aspirar de una forma más suave.
Cuando
ajustemos la separación de las lengüetas debemos hacerlo con cuidado y suavidad.
La
mejor forma es hacerlo con una galga de espesores cuando tengamos que
aumentar la separación (subir o levantar la lengüeta).
Para disminuir la separación (o bajar la lengüeta) podemos ayudarnos de la
punta de nuestro dedo o con ayuda de cualquier otra herramienta, siempre son
suavidad y cuidado.
Las galgas de espesores (ver imágen) son unas
placas finas y flexibles en forma de pala que suelen venir en un juego de varias
medidas e incluidas en la mayoría de los kits de mantenimiento de armónicas.
Cuando terminemos de ajustar una lengüeta, esta no debería presentar un
perfil en forma de arco, al menos de forma visible y evidente, sino al
contrario, debe seguir casi recta.
Los tres problemas más frecuentes de separación entre lengüeta y placa:
 Sólo
obtenemos sonido ante un soplado/aspirado fuerte: la separación entre la punta
de la lengüeta y la placa es demasiado grande.
Sólo
obtenemos sonido ante un soplado/aspirado suave, cuando incrementamos la fuerza,
el sonido cesa: la separación entre la punta de la lengüeta y la placa es
demasiado corta, o está totalmente abatida.
No
hay respuesta de sonido ante ningún soplado/aspirado: la separación entre la
punta de la lengüeta y la placa es demasiado corta, o está totalmente abatida y
encerrada dentro de su marco.
Estos problemas se solucionan buscando la separación o distancia justa
entre la punta de la lengüeta y su placa ejerciendo presión sobre la lengüeta
hacia arriba o hacia abajo tal y como explicamos más arriba, con suavidad y cuidando de no
doblar bruscamente:

Este tipo de ajuste es el mismo que se utiliza a la hora de hallar el punto exacto en
el que una lengüeta determinada permite hacer un
overbending
(overblow u overdraw) a la misma vez que los sonidos soplados y aspirados
normales.
(Los gráficos son sólo orientativos, si estuvieran a escala los ángulos
serían mucho más cortos)
No hay que confundir estos desajustes de las lengüetas con los problemas que suelen
encontrar los principiantes en la celda 2 aspirada, en otras celdas en la parte
baja (izquierda) y en las notas altas aspiradas, nos puede dar la impresión que
hay algo mal en nuestra armónica pero en realidad son celdas que necesitan una técnica de
ejecución diferente de las demás. En la inmensa mayoría de los casos el problema
está en la técnica (respiración, ejecución...) y no en un fallo de la armónica
(cómo seguramente pensaríamos).
Respuesta con zumbidos ante el aspirado/soplado:
En la mayoría de los casos la causa de sonidos extraños que no tienen nada
que ver con el tono normal es debido a que la lengüeta está interfiriendo o
rozando con algún objeto extraño, por minúsculo que sea. La solución simplemente
consiste en utilizar un pincel o brocha suave sobre la lengüeta en cuestión
eliminando cualquier partícula que pudiera interferir en su movimiento.
Un problema frecuente en algunos modelos de armónica son los zumbidos muy
agudos cuando forzamos la lengüeta al hacer bending y overbending. En
algunos casos incluso aparecen en un soplado o aspirado normal. De entre todas
las soluciones que he leido y probado (cera, lacas, colas, pegamentos...) la más
efectiva, simple e inocua consiste en estabilizar la lengüeta incorporándole una
pequeña tira de material elástico adhesivo.
Entre
muchas opciones están por ejemplo: micropore de la marca 3M y leukopor
de BSN, ambas son cintas hipoalergénicas de venta en
farmacias, aunque en realidad cualquier tipo de cinta adhesiva de cualquier
material elástico servirá igualmente. Una vez identificada la lengüeta con
problemas cortamos un trozo de cinta de unos 2 milímetros de largo
aproximadamente y de un ancho que sea ligeramente menor que el de la lengüeta
para evitar cualquier roce o interferencia con la placa; la colocamos en la
parte central de la lengüeta como en el gráfico y presionamos ligeramente con
cuidado para fijarla, los zumbidos desaparecerán totalmente. Con este método, en
el que se añade material a la lengüeta, no hay peligro de que ésta quede
desafinada o cambie de tono, siempre y cuando la cinta sea de un material
ligero, fino y elástico y del tamaño descrito. Muchos armonicistas hablan de
colocar la cinta en la cara exterior de la placa de lengüetas pero he comprobado
que los efectos son los mismos en cualquier lado de la lengüeta (exterior o
interior), tanto si ésta es de soplado como de aspirado.
En
algún caso extremo la causa de los zumbidos puede que también se deba a que la
lengüeta esté desalineada horizontalmente con respecto a la placa, algo bastante
inusual pero no imposible. En este caso la solución es realinear la lengüeta y
apretar su remache con un pequeño martillo y un punzón.
Lengüetas desafinadas:
Si vemos que la lengüeta es recuperable y que sigue respondiendo ante el
soplado/aspirado pero que está fuera de tono es posible volver a afinarla. El
método es sencillo pero deberemos hacerlo con mucho cuidado y usando un afinador
electrónico (para guitarra por ejemplo) o uno de los programas para PC del
apartado software que nos indicarán que nota tocamos exactamente con la armónica.
El procedimiento consiste en limar parte del material de la lengüeta
(limar el propio metal) para
conseguir que su frecuencia de vibración suba o baje, según sea lo que necesite.
Para limar el metal podemos utilizar desde simple papel abrasivo de grano
fino hasta herramientas eléctricas de precisión como minitaladros con una
pequeña cabeza fresadora en forma de bola, etc., teniendo en cuenta de colocar una placa fina de metal o
algún material lo suficientemente sólido debajo de la lengüeta para que ésta
quede apoyada y poder así trabajar con comodidad.
Si necesitamos que la lengüeta baje de tono limaremos en la parte más
próxima
al remache que sujeta la lengüeta, según el gráfico:

Si por el contrario necesitamos subir el tono en el que la lengüeta suena,
necesitaremos limar en la punta de la lengüeta, en la parte contraria al
remache:

Recordar que para cualquier manipulación de las lengüetas hay que colocar un
apoyo firme y plano bajo las mismas para poder así trabajar con seguridad y comodidad
sin dañarlas.
Reemplazo de lengüetas:
En el caso de que la lengüeta no responda con ningún procedimiento
significará que es irrecuperable y que no habrá más remedio que sustituirla.
No existe un sistema fácil ni sencillo de reemplazar lengüetas. Las armónicas
siempre se han fabricado bajo la idea de la sustitución de placas de lengüetas
enteras y no de lengüetas individuales, pero no es imposible reemplazarlas.
El
poder hacerlo dependerá de que contemos con habilidad suficiente, aunque en realidad
la idea es sencilla. Hay que retirar el
remache antiguo, limándolo y desgastándolo primero en lo posible para a
continuación retirarlo con ayuda de un punzón fino y un martillo pequeño.
Colocar la nueva lengüeta y volver a remachar de nuevo con el martillo. Hay
muchos artesanos, luthiers, aficionados y profesionales de la armónica que en
lugar de remachar la nueva lengüeta la colocan en su placa con tornillo y
tuerca (por supuesto de tamaños muy pequeños) de forma que el reemplazo es
más sencillo en el futuro.
En caso de que no nos atrevamos a hacerlo, exisen repuestos de juegos de
lengüetas en todas las marcas y modelos.
Enlaces a sitios
seleccionados sobre reparaciones, personalización de armónicas y armónicas
especiales (custom harmonicas), luthiers, etc...
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