Todo sobre la armónica de blues

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Mantenimiento y uso diario:

Las diatónicas suelen ser relativamente baratas y asequibles, pero al tener que adquirir muchas para tener disponibles varias tonalidades diferentes el gasto se multiplica y es esencial dedicarles al menos unos mínimos cuidados para que nos duren.

Tradicionalmente, en los primeros diseños y construcción, los fabricantes ni siquiera las manufacturaban de forma que fuese posible desmontarlas, sino que las piezas se remachaban de forma permanente, como en el caso de la legendaria Marine Band Classic aún en producción. La idea era la de fabricar armónicas muy asequibles para el gran público y cuando había algún problema simplemente se desechaba y se compraba otra. En la actualidad ya no son tan económicas y, exceptuando las de baja calidad, todas se fabrican teniendo en cuenta la posibilidad de desmontar y montar contínuamente para su limpieza, recambio de placas de lengüetas, ajustes, etc.

De forma parecida a como sucede con otros instrumentos de viento, los principales inconvenientes de la armónica en su uso diario son los contínuos ciclos de acumulación de saliva que van formando depósitos al secarse, especialmente en las partes que más contacto tienen con nuestos labios y lengua: la parte frontal de la cubiertas en la embocadura, la unión de éstas con el peine, la entrada frontal de las celdas, y por último las propias lengüetas interiores.

En aquellos modelos de armónica con peine de madera poco sellada (madera no muy bien impermeabilizada) el simple exceso de humedad es además otro problema añadido.

También lo son el polvo, dejarla largos períodos de tiempo a la intemperie o sin guardar, y el tocar agresivamente soplando o aspirando demasiado fuerte sobretensionando las lengüetas.

Como consejos obvios y tratándose de un instrumento que está continuamente en contacto con nuestra boca deberíamos tener en cuenta los siguientes puntos como mantenimiento diario cada vez que hagamos uso de nuestras armónicas:


El gran Howlin' Wolf (Chester Arthur Burnett) y su no muy recomendable y peculiar método de autolavado

Con estas simples obviedades y llevando a cabo limpiezas ocasionales de mayor profundidad dependiendo del uso que le demos a cada armónica, sólo cuando sean necesarias, y con un uso adecuado en cuanto a no sobretensionar las lengüetas y tocar con una buena técnica, una armónica podría durar muchos años.

IMPORTANTE: En todos los casos en los que desmontemos y volvamos a ensamblar la armónica para cualquier otro tipo de mantenimiento recordar apretar los tornillos que unen todo el conjunto (las placas de lengüetas con el peine) sólo lo estrictamente necesario y que siempre suele ser mucho menos de lo que nos parecería. Al terminar de enroscar cada tornillo debemos finalizar con una ligera presión sin insistir. Si apretamos demasiado creyendo que es la forma correcta sólo conseguiremos deformar las placas, posiblemente estropear las roscas y con toda seguridad perder definitivamente el sellado de varios canales o celdas al deformar la superficie de las placas. Un buen sellado se consigue con un atornillado simultáneo o igualado en toda la placa. Lo mejor es atornillar antes todos los tornillos sin apretar del todo para luego ir apretando desde el centro hacia los extremos con la presión explicada.