Todo sobre la armónica de blues

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Limpieza:

Mantener limpias todas las piezas internas de la armónica, además del explicado mantenimiento diario y el poder llegar a dominar el tono y el volumen, tocando con suavidad sin sobretensionar las lengüetas, sino utilizando una correcta respiración, resonancia, apertura oral interna y relajación son esenciales para que nuestras armónicas en general y lengüetas en particular duren y se mantengan siempre en buen estado sin problemas de desafinación. Tengamos en cuenta que siempre estamos aspirando a través de las lengüetas, y éstas deben estar lo más limpias posible.

Limpiezas rápidas:

Para limpiezas rápidas y frecuentes sin desarmar la armónica, a fin de únicamente eliminar depósitos secos apreciables de saliva y suciedad en la embocadura, en las celdas y en la unión placas y cubiertas, el método más aconsejable, rápido, efectivo, simple e inocuo consiste en usar simplemente un cepillo humedecido en un poco de agua. Todas las armónicas aguantan este tipo de limpieza superficial con agua ya que cuentan con cubiertas de acero inoxidable y juegos de lengüetas de aleaciones de latón o bronce, que aunque se manchen debido al contínuo contacto con la humedad y sobre todo guardarlas sin secarlas, tampoco se oxidan en la manera en la que lo hacen los metales ferrosos. Últimamente además hay fabricantes que producen placas y lengüetas en acero inoxidable de gran calidad.

Para retirar y limpiar esos depósitos de forma frecuente, que se formarán dependiendo del uso que le demos a cada armónica, sin tener que desarmar nada sujetamos la armónica con la embocadura mirando siempre hacia hacia abajo, para evitar que entre agua hacia el interior de las celdas, y simplemente cepillamos en un sólo sentido sobre los puntos de mayor acumulación: las esquinas de las celdas desde dentro hacia afuera en su parte frontal puesto que no estamos desarmando la armónica, así como también la unión entre cubiertas, placas de lengüetas y embocadura, aclarando el cepillo varias veces para finalmente, con la embocadura hacia abajo, dar pequeños toques en una toallita eliminando el exceso de agua y secando bien al final con un paño de microfibra. No utilizar demasiada agua al humedecer el cepillo en cuerpos/peines de madera para evitar absorciones.


Limpieza en profundidad:

Cuando usemos una determinada armónica con mucha frecuencia (las tonalidades de mayor uso, por ejemplo) debemos proceder a una limpieza de mayor profundidad de una manera más habitual, especialmente en los casos de mucho uso y falta de mantenimiento, desatención, haber dejado la armónica expuesta durante largos períodos de tiempo sin guardar, etc.

El mejor sistema consiste en usar la típica fórmula ácido + base, totalmente inocua pero muy efectiva, sin necesidad de tener que recurrir a ningún producto químico que pueda resultar peligroso o que pueda dañar al metal de las lengüetas, como en el ejemplo siguiente totalmente seguro y probado tanto para placas y lengüetas de latón como de acero:

En muchos casos la respuesta de las lengüetas y timbre en el sonido puede mejorar sensiblemente después de la limpieza.

Este procedimiento puede no abrillantar totalmente las manchas muy persistentes en las placas de lengüetas después de limpiarlas. Para ello existen multitud de productos para abrillantar o pulir metales, sobre todo en el caso de latón o bronce, pero no son prácticas muy recomendables porque tengamos siempre presente que estamos aspirando a través de los canales. En caso de utilizar algún tipo de abrillantador (sólo muy ocasionalmente), debemos terminar frotando concienzudamente con agua y jabón las placas y lengüetas con el cepillo, aclarando después con abundante agua y repitiendo la operación para eliminar cualquier rastro de producto.

Solo como curiosidad, mencionar que se han venido empleando muchos otros trucos bastante más inusuales para limpiar y abrillantar el metal de placas y lengüetas y que pueden sonar un tanto folclóricos o excéntricos pero que funcionan y que van desde el muy extendido método de sumergir en coca-cola, hasta extender salsa de ketchup, pasando incluso por aplicar yogur, todos ellos basados en realidad en el principio de los diferentes tipos de ácido que contienen cada uno de ellos. Otro ejemplo es el uso de pastillas efervescentes para dentaduras que contienen bicarbonato sódico, de poca eficacia si no va acompañado de algún tipo de ácido y de cepillado.

IMPORTANTE: En todos los casos en los que desmontemos y volvamos a ensamblar la armónica para cualquier otro tipo de mantenimiento recordar apretar los tornillos que unen todo el conjunto (las placas de lengüetas con el peine) sólo lo estrictamente necesario y que siempre suele ser mucho menos de lo que nos parecería. Al terminar de enroscar cada tornillo debemos finalizar con una ligera presión sin insistir. Si apretamos demasiado creyendo que es la forma correcta sólo conseguiremos deformar las placas, posiblemente estropear las roscas y con toda seguridad perder definitivamente el sellado de varios canales o celdas al deformar la superficie de las placas. Un buen sellado se consigue con un atornillado simultáneo o igualado en toda la placa. Lo mejor es atornillar antes todos los tornillos sin apretar del todo para luego ir apretando desde el centro hacia los extremos con la presión explicada.
Bob Dylan sumergiendo su armónica en un vaso de agua
Estuvo muy extendida la idea de sumergir las armónicas de diseño clásico en agua, e incluso en whiskey; se mejoraba momentáneamente el sellado entre placas y peine debido a que el líquido rellenaba los huecos libres, aunque por poco tiempo, y de paso se aclaraba todo superficialmente. Nunca lo hagas en tus armónicas con cuerpo o peine de madera poco selladas porque terminarás arruinándolas

En este sentido debemos tener en cuenta que los cuerpos o peines de madera con poco sellado o falta de barniz se llevan muy mal con la humedad, la pueden absorber, pueden hincharse y deformarse, etc., por lo que es mejor no sumergirlos nunca en agua, al menos demasiado tiempo, sino limpiarlos superficialmente preferiblemente con agua oxigenada de uso doméstico como se explicó anteriormente, ayudándonos de bastoncillos de algodón y procurando no empapar demasiado retirando el exceso con papel absorbente. Al terminar secarlos bien siempre. Es preferible no utilizar alcohol porque los hay de muchos tipos y fórmulas, y además de poder impregnar su sabor en los peines que sean de madera, sus vapores podrían resultar peligrosos.

En el caso de armónicas usadas, bien porque nos hayan regalado alguna o porque hayamos comprado o adquirido una que nos guste en especial, el procedimiento sería el mismo pero sumergiendo antes todas las piezas durante bastante tiempo (unas horas) en agua oxigenada (peróxido de oxígeno) de uso doméstico para desinfectar en profundidad antes de limpiar pieza por pieza. Si el peine/cuerpo es de madera lo desinfectaremos aparte con agua oxigenada con el mismo procedimiento antes descrito para no hincharlo de humedad en exceso. Terminar cepillando las piezas con un cepillo y jabón y aclarando con mucha agua y secando bien todo antes de ensamblar de nuevo. Hay muchos otros métodos pero debemos usar el sentido común y tener en cuenta que con la armónica aspiramos contínuamente por lo que no podemos estar experimentando con cualquier tipo de producto químico.

En el caso de las armónicas cromáticas o las diatónicas que utilicen válvulas, sirven los mismos consejos excepto que las válvulas necesitan una limpieza extra independiente para evitar los problemas de atascos típicos de las armónicas que utilizan este sistema. Las válvulas son en realidad dobles tiras de material plástico, teflón y otros compuestos, con o sin estrías, etc. en los que con la acumulación de humedad, saliva, polvo, ciclos de humedad y de secado, etc, se van acumulando capas y depósitos que con el tiempo, dependiendo del uso, harán que alguna que otra vez se peguen entre sí o con la placa de lengüetas provocando todo tipo de problemas e interrupciones en el sonido que, sobre todo al principiante, le hará perder la cabeza.

Simplemente se trata de un mantenimiento, no demasiado frecuente, que consiste en limpiar las superficies de contacto de las válvulas entre sí, y de las válvulas con la placa de lengüetas. La forma más rápida de hacerlo consiste en deslizar un papel secante fino, de tipo vegetal, humedecido en agua templada, no caliente, entre la placa de lengüetas y la superficie inferior de todas las válvulas a la vez. Deslizar el papel húmedo en el sentido de las válvulas, presionando a la misma vez, y de forma suave, las válvulas, para que arrastre la suciedad y repetir la operación de la misma manera para las dobles válvulas superiores, colocando el papel entre ellas. Alternativamente también podemos hacerlo individualmente sólo en la válvula problemática en cuestión. Repetir la operación con papel seco asegurándonos que el problema haya desaparecido. La idea es la de eliminar la suciedad y la acumulación de saliva seca en las superficies de contacto, siempre y cuando la válvula no se haya doblado o estropeado en cuyo caso habrá que reemplazarla.