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Práctica ➦ Técnicas ➦ Improvisación musical

PRÁCTICA
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La improvisación musical, tal y como se entiende hoy en día en música moderna (Blues, Rock, Pop, etc.), se adquiere como cualquier otra técnica con la práctica contínua y la experiencia y nunca se termina realmente de aprender. Es un tema en el que intervienen todos los factores para interpretar música, desde nuestra capacidad musical, nuestros años de práctica y aprendizaje, nuestra maestría con las técnicas, hasta nuestro control sobre los ritmos y los silencios, etc.

Uno de los aspectos más importantes que marcarán la diferencia a medida que aprendemos es el de nuestra capacidad para captar y distinguir tonos, es decir, adquirir oído musical, escuchar un trozo de alguna pieza e interpretarla a continuación con naturalidad. Para ello, tanto si contamos con capacidad musical innata o no, se necesitará mucho esfuerzo practicando con escalas, fraseos, melodías, además de dominar a la misma vez el ritmo.

Normalmente al principio la forma más sencilla de empezar es simplemente seguir melodías por memorización, intentando llevar bien los tiempos, y acompañando a algún otro instrumento que nos sirva de referencia, o simplemente un metrónomo o alguna base de fondo. Pero una vez llevemos cierto tiempo de práctica, el siguiente paso sería el de ir un poco más allá e intentar "soltarnos" más, es decir, utilizar como base las mismas melodías con las que practicamos pero con nuestras propias variaciones tanto en ritmo como en notas.

Otra de las claves de la improvisación tanto al acompañar instrumentos como al hacer solos, es la de saber escuchar antes con atención a los instrumentos, como guitarra y canto, por ejemplo, y añadir entonces nuestras melodías o fraseos, entre los espacios, que "hagan juego", o que al contrario, hagan de "contrapunto" al resto, dando así gran expresividad al conjunto. Procuremos evitar el estar acompañando de principio a fin de un tema, sin parar, porque es todo lo contrario, resultaría monótono y carente de expresión.

Escuchar con atención un riff, frase o melodía que encontremos especialmente difícil, e identificar y distinguir con claridad sus notas, supone de por sí más del 90% del trabajo, el resto consiste en repetirlo y practicarlo de lento a rápido, añadiéndole nuestras propias variaciones una vez dominado.

Como se ha venido repitiendo en todas las técnicas, para poder tocar frases y melodías largas, es imprescindible practicar primero con fraseos cortos y simples, es la mejor forma de entrenar nuestra memoria musical en general, que luego nos servirá para tocar temas realmente largos y complejos.

En este sentido es igualmente importante y de gran expresividad (y dramatismo algunas veces), el hacer repeticiones de frases cortas con pausas largas entre ellas. Esas repeticiones mantienen la interpretación del tema más fácil de memorizar tanto para ti como para el público que tienen así más tiempo para "digerir" lo que han escuchado. Lo mismo sucede si en lugar de fraseos cortos y sencillos ejecutas riffs muy rápidos pero con pausas igualmente largas.

Como se dijo en comienzos básicos nunca se hace demasiado hincapié en el ritmo, una de las cosas más esenciales de la música y que si sabemos utilizarlo es de las mejores herramientas para improvisar. Seguimos practicando con el ritmo toda nuestra vida, tanto profesionales como principiantes, y para ello sólo existe el mismo método de siempre, la práctica.

Es siempre mejor aprender a tocar bien, o lo mejor que podamos, cinco o seis frases o melodías, que intentar interpretar diez canciones no tan bien. O dicho de otra forma, aprende a tocar con el mejor sonido que puedas en sólo dos canciones o temas que hacerlo medianamente bien en diez.

Al principio la memoria juega un papel importante, si no tienes claro lo que vas a tocar, si no lo tienes mentalmente memorizado, es difícil que luego te salga algo con consistencia, por ello es imprescindible la práctica de fraseos cortos.

Una tendencia muy común que probablemente nos ha sucedido a todos es el de tocar compulsivamente sin pausas en todas nuestras improvisaciones, en la creencia de que es la mejor forma de añadir variedad y colorido. Una vez que hayamos adquirido este hábito resultará bastante difícil salir de él, y es que los silencios, las pausas y los pasajes en los que no toquemos nada, usándolos adecuadamente, añaden expresividad cuando los intercalamos en nuestros fraseos.

Se trata pues de darle la misma importancia a los silencios que a las notas, y a utilizarlos con igual frecuencia allá donde resulten efectivos. El resultado es que las interpretaciones suelen cobrar un mayor sentido, a veces más dramático, pero en general con una mejoría evidente.

La mayoría de los grandes armonicistas tienen tres cosas que llaman mucho la atención en sus improvisaciones: un buen tono, una gran claridad mental en lo que tocan, es decir, fraseos justos, ni excesivamente adornados en el tiempo, ni muy cortos, todo ello unido a un gran sentido del ritmo, imprescindible "pegamento" para que todo funcione.

En definitiva, la práctica contínua y el tiempo nos llevan a mejorar progresivamente nuestra improvisación, puede que lenta, pero sin pausa.

Puedes ver ejercicios en la sección Frases (riffs) explicados con tablatura, y en la sección Escalas para practicar.

Otra ayuda para adquirir oído musical y agudeza es con ayuda del excelente entrenador en línea del blog de Rick, ingeniero de software y trompetista de Jazz, Online Ear Training 3.0 (Beta), sin necesidad de descargas ni añadidos, para practicar intervalos, acordes, melodías y progresiones. En la opción "Melodías" (Melodies) podemos escoger tipos de escalas, cantidad de notas, tempo y muchas otras opciones. La idea es simplemente la de escuchar escalas aleatorias para intentar identificarlas y repetirlas rápidamente y con exactitud.


Consejos del momento:

Tu cuerpo recuerda lo que repites. Siempre que tocas algo, bien o mal, tu cuerpo lo está aprendiendo. Tómate todo el tiempo que necesites para practicar, hazlo despacio pero procurando siempre hacerlo lo mejor que puedas y repítelo todas las veces que necesites. De esta forma crearemos "buenos hábitos" en nuestras prácticas.



Algunos ejemplos en vídeo:


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