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Es normal
adquirir nuestros propios hábitos a la hora de empuñar la armónica y
acostumbrarnos a ello perdiéndonos así muchos de los efectos que se consiguen
con una buena empuñadura.
Podemos empezar de la manera explicada a continuación.
Para empezar a tocar,
orientamos la armónica con las notas bajas (las más graves) a la izquierda (los números
grabados en las placas o cubiertas protectoras siempre arriba). Se empuña la
armónica según el gráfico, primero con la mano izquierda como se muestra que es
la mano que agarra la armónica y luego con la derecha que es la mano que sella
la salida de aire:
 
Esta sería la forma usual de cojerla. Con las manos cerradas y selladas según
el grafico el volumen de las notas disminuye y es más suave. Al
abrir la mano derecha el volumen aumenta.
Esta empuñadura puede resultar algo incómoda al principio, pero como en todo
una vez nos acostumbremos a ella lo haremos de forma automática y con la
práctica descubriremos poco a poco la gran cantidad de efectos que podemos
conseguir.
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