Todo sobre la armónica de blues

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Comienzos básicos Armónicas recomendadas Tonos de armónica para empezar Cómo sujetar la armónica TÉCNICAS  ▼ Notación, tablaturas Escalas Fraseos Estilos Amplificación Amplificadores Micrófonos Efectos, pedales Breve introducción a la armónica cromática Consejos TEORÍA OTROS

Recomendaciones básicas y consejos para comenzar a practicar

Tanto si decidimos aprender de forma autodidacta, como si ya contamos con profesor o maestro o asistimos a algún tipo de clases, comprobaremos que, al contrario que otros instrumentos, en la armónica diatónica es bastante sencillo, al menos aparentemente y en principio, producir notas o acordes, soplando o aspirando, sin preparación musical previa alguna, e incluso poder, en pocas horas, interpretar alguna que otra melodía sencilla.

Pero es muy importante en estos primeros días y meses, y nunca se le da la importancia que realmente tiene esto, que lo que aprendamos y practiquemos lo hagamos procurando seguir estas recomendaciones básicas y consejos detallados aquí, con carácter general, y los explicados en todas las demás técnicas en particular que encontrarás a lo largo de todoarmonica.org.

No se trata de seguir un método o sistema de aprendizaje puesto que no es el propósito de la web, sino de practicar de forma autodidacta siguiendo unas instrucciones probadas y basadas en la experiencia, evitándonos los problemas de adquirir malos hábitos, que nos llevarán a malas técnicas y mala ejecución durante años, para luego tener que "reaprender" todo de nuevo.


En la práctica de un instrumento no existen reglas fijas, dogmas, ni leyes invariables, pero es imprescindible seguir en los primeros pasos unas instrucciones y métodos seguros que nos sirvan de guía, como los mostrados en éstas páginas, BASADOS TODOS ELLOS EN LA EXPERIENCIA DE MUCHOS ARMONICISTAS, mediante los cuales y con esfuerzo y práctica, nos haga más sencilla y comprensible la tarea de lograr interpretar música con éxito, sin decepciones ni frustraciones, y con el tiempo encontrar nuestro propio estilo y forma de tocar particular.


Al abordar el aprendizaje de un instrumento musical, la armónica en este caso, nos encontramos en primer lugar con el primer aspecto a tener en cuenta: nuestra capacidad musical. Hay personas que sin haber aprendido nunca ningún instrumento o tener interés en hacerlo, tienen capacidad musical, que puede ser mucha o poca. Con la capacidad musical nos referimos a la facilidad de alguien en reconocer notas, escalas, encontrar diferencias, tener "oído musical" innato, etc. Y hay otras personas que no la tienen, o que tienen muy poca capacidad musical en general, algo que no debe desanimarnos. Incluso en éste último caso y por imposible que nos parezca se puede aprender a tocar cualquier instrumento musical de forma autodidacta o con clases siempre que de verdad nos guste y estemos dispuestos a ello.


Tanto en los que tienen la suerte de tenerla como en los que no pero teniendo claro que la armónica es lo nuestro y que estamos dispuestos a aprender, el segundo aspecto a desarrollar es la práctica del instrumento, el más importante. Para comenzar a obtener resultados con cualquier instrumento musical se requiere sobre todo esfuerzo y práctica, tanto si se tiene oído musical como si no. La práctica y el ejercicio continuados con el esfuerzo que conlleva son la clave de todo, no hay atajos ni trucos de aprendizaje rápido en horas, días o meses. Si no comprendemos bien esto no haremos más que decepcionarnos simplemente por haberlo entendido mal. En los inicios, el principiante casi siempre achacará al propio instrumento, a la calidad de éste, o a cualquier otra cosa, las dificultades que encuentre en la dura tarea del aprendizaje, algo de lo que se dará cuenta más tarde cuando las supere.

La mejor manera de tomarnos las prácticas es a base de sesiones cortas pero con mucha frecuencia, por ejemplo: dos sesiones de media hora o una hora casi todos los días. Permanecer tres, cuatro o más horas persiguiendo algo que no nos sale sólo conseguirá fatigarnos, cansarnos y hasta hacernos perder el gusto y las ganas. Tampoco sirve de mucho estar un día entero practicando para luego olvidarnos y dejarlo hasta el próximo mes.

Recuerda: sesiones cortas, con música o ejercicios que nos agraden o que tengamos que mejorar, pero con frecuencia. Entre sesiones, incluso sin armónica podemos practicar tiempos, ritmos, escuchar, leer consejos y técnicas, etc.


Interpretar música en realidad es una actividad en la que están involucrados TODOS LOS APARTADOS Y TÉCNICAS que se explican tanto en esta sección como en toda la web. No nos referimos a realizar varias tareas a la vez, sino más bien en una acumulación de experiencia mediante la práctica en muchas de las técnicas, hasta el punto de que gran parte de ellas las realizamos inconscientemente. Pero para poder llegar a esto, primero debemos tomarnos un buen tiempo exclusivamente en practicar todas las técnicas, secuencialmente, una a una (ritmo, respiración, resonancia, tono, embocadura, notas limpias...), con notas, fraseos y melodías siempre sencillas, ejecutándolas lentamente, con tranquilidad, y repitiendo tantas veces como sea necesario. No le demos excesiva importancia a la velocidad al principio. A medida que avanzamos mediante la práctica contínua, y a pesar de que no notemos ningún adelanto por mucho tiempo, nuestro cerebro, mente y cuerpo irán absorbiéndolo, aprendiéndolo y procesándolo todo hasta que la mejoría en las interpretaciones se irán haciendo notar en pocos meses, o incluso semanas.


Más que intentar de buenas a primeras conseguir ejecutar rápidamente melodías enteras, es mucho más importante que nos concentremos en algo más básico aún: el ritmo. De nada nos sirve trabajar durante horas intentando tocar todas las notas de cualquier melodía si antes no dominamos su ritmo (la duración de las notas, los silencios...).

No todos nacen con el mismo sentido para el ritmo, y por otro lado, no hay nada peor que un un ritmo mal acompasado al incluirlo en una melodía. Para ejercitar el ritmo, sirve cualquier cosa sin tener siquiera que practicar con ningún instrumento: una canción de fondo que escuchemos en la radio, nuestro cd favorito, golpeando con nuestro pié al ritmo de cualuier cosa, el ruido de unas obras, el goteo de un grifo... siguiéndolo a ser posible con el pie o la mano. Puede sonar una tontería pero es una forma de que algo se nos grabe más facilmente.

Si de verdad dominamos el ritmo, las notas saldrán con mucho mayor sentido incluso aunque las melodías sean de lo más simple. Los ritmos además influyen en la improvisación en estilos como el Blues, por eso es tan importante practicar ritmos antes que prestar toda la atención a las notas de una melodía.


A la hora de elegir armónica para iniciarnos debemos primeramente leer y comprender el apartado "Armónicas recomendadas" en Teoría, así como la elección del tono o tonalidad de nuestra primera o primeras armónicas. Se aconseja que elijamos una armónica diatónica de diez celdas en tonalidad C (Do), afinación o disposición de notas Richter estándar, o simplemente armónica de blues (las que tratamos en esta web), por ser la que más se encuentra en cualquier tienda, así como por ser también la más usada en todos los ejercicios de esta web, de la inmensa mayoría de otras páginas, en libros y manuales, etc.


En estos primeros comienzos tener en cuenta todo lo relacionado con la manera de sujetar o empuñar correctamente nuestra armónica (las celdas graves a la izquierda, o en los modelos que los tengan, los números de las celdas hacia arriba).


Es imprescindible, y casi nunca se da demasiada importancia en esto, que antes de tocar o practicar tengamos siempre nuestra boca escrupulosamente limpia. Si no lo hacemos, en muy poco tiempo, los cuerpos extraños, junto a la mezcla de saliva con azúcares, dejarán las lengüetas bloqueadas e inoperativas y enseguida empezaremos a preguntarnos si la armónica está mal o se ha estropeado alguna lengüeta, como ocurre contínuamente en los foros con mensajes donde se pide ayuda por problemas en las lengüetas. Asímismo debemos procurar mantener siempre la embocadura de nuestras armónicas siempre limpias, con ayuda de un paño de microfibra por ejemplo (leer detenidamente la sección mantenimiento, uso diario, limpieza). Con un mínimo de cuidado y teniendo esto en cuenta, la diatónica necesita muy poco mantenimiento en cuanto a limpieza.


Otro punto importante es leer y practicar todo lo relacionado con una correcta embocadura de la armónica, que básicamente consiste en introducir la armónica en profundidad dentro de la boca aunque sin aplicar fuerza, sin forzar nada, sellando la celda que nos interese con la parte media/interna de los labios y procurando mantener la boca lo más abierta posible, con comodidad, para aumentar la resonancia de las notas. Es igual de importante aprender a embocar bien la armónica como también a hacerlo de la manera más relajada posible, y en estos primeros pasos es preferible la relajación a tener que obligarnos a ponernos en posturas inusuales que provoquen tensión.

Humedecer ligeramente los labios o la embocadura para que el instrumento se deslice fácilmente y recordar mantener la relajación siempre, nos evitaremos irritaciones y sequedades en lo posible.


Una vez tengamos sujetada y embocada nuestra armónica debemos elegir una forma de producir notas simples. Para la inmensa mayoría de los principiantes la forma más sencilla de conseguirlo consiste en el bloqueo de labios, aunque existen otros con más ricos y variados efectos como el bloqueo de lengua en el que podremos introducirnos mucho más adelante.



Al principio lo más normal e intuitivo es que para cambiar de una celda a otra a lo largo de la embocadura movamos la armónica, manteniendo estática nuestra cabeza y labios, como es el caso de las notas alternas o trinos por ejemplo, pero es mejor habituarnos a hacer justo lo contrario, es decir, a mantener quieta la armónica mientras movemos nuestra cabeza o nuestra embocadura para cambiar de celdas a izquierda o derecha. Más adelante podemos elegir el método que mejor nos convenga.

Otra tendencia es la de separar los labios cuando cambiamos de celda. Al menos en los primeros pasos la embocadura siempre debe siempre estar pegada a la armónica sellándo la/s celda/s que queramos usar y no levantar los labios al ir de una celda a otra. Cuando ya contemos con más dominio, y a fin de separar nítidamente las notas, podemos levantar ligeramente la embocadura si lo deseamos.


Para tocar armónica es esencial una correcta respiración que normalmente suele resultar agotadora. En los primeros días no es necesario hacer demasiado énfasis sino centrarnos en ejercicios y prácticas sencillas evitando por el momento soplar o aspirar con la boca. Hay que relajarse e intentar tocar respirando siempre a través de la armónica mediante la respiración abdominal o diafragmática usando el estómago (el diafragma) y no sólo los pulmones. En muchas de nuestras primeras interpretaciones encontraremos con que nos quedamos fácilmente sin aliento, o al contrario, tenemos tanto aire en los pulmones (sobre todo en 2ª posición) y notas que tocar que nos vemos obligados a parar. Casi intuitivamente y con la práctica economizaremos aire, mejoraremos la técnica, nos antepondremos a las notas largas que nos dejan exhaustos, y lograremos las mismas interpretaciones con más facilidad.


Al igual que otros instrumentos de viento, uno de los mejores ejercicios diarios, y como una primera y rápida aproximación, consiste en tomarse pequeñas sesiones de varios minutos tocando notas largas, en cualquier celda de la armónica, aspiradas o sopladas. Podemos comenzar, por ejemplo, aspirando en la celda dos de forma suave e ir aumentando progresivamente durante unos diez a quince segundos. Podemos igualmento hacerlo al contrario, comenzar más fuerte y terminar más suave. Podemos probar cualquier combinación y celdas que se nos ocurra, observando cómo actúa nuestro diafragma, cómo nuestro caudal de aire pasa a través de la armónica, notando como el aire surge, no de la boca, sino de nuestro interior y comprobando cómo responden las lengüetas ante nuestra respiración.


Es común al principio encontrarnos con dificultades para producir un buen sonido en las celdas 1, 2 y 3 aspiradas, y en las celdas altas sopladas (7, 8, 9 y 10). En la inmensa mayoría de los casos, por no decir todos, el problema reside en la técnica y no en un fallo o problema de fábrica en la armónica cómo seguramente pensaríamos. En la sección celdas 2, 3 y otras encontrarás más información y consejos.


Cuando producimos las primeras notas, al soplar o aspirar, y consigamos alguna melodía, de forma inconsciente, estaremos tocando casi con total seguridad en primera posición, puesto que es la forma más intuitiva de abordar la diatónica de diez celdas, bien sea tocando sólo o acompañando a cualquier música de fondo, y es la forma de tocar para la que la diatónica se inventó realmente.

Pero tengamos en cuenta que debemos aprender también desde el principio a tocar al menos en la otra posición más usada: la segunda posición, que es una de la que más efectos admite. Tendremos por tanto que leer todo lo referente a este importante asunto en el apartado posiciones


Consejos del momento:

En la armónica usamos la respiración ante todo. Si estás empezando a practicar con ella, las posturas más adecuadas que nos ayudarán a concentrarnos mejor serán o bien de pié, o bien, si lo hacemos sentado, que sea con la espalda recta. Procura que tu cuerpo, espalda y cabeza estén rectos, relajados y cómodos. Ten en cuenta todo lo relacionado con las técnicas de respiración y recuerda siempre, sobre todo si practicas algo difícil para tí, que lo peor que puedes hacer es mantener en tensión cualquier parte de tu cuerpo.


Hay personas que suelen producir mucha salivación al principio. A medida que adquirimos soltura y vamos conociendo el instrumento, economizando aliento y mejorando nuestra técnica, el exceso de saliva deja de convertirse en un problema y desaparecerá por completo. Se debe reducir únicamente a humedecer un poco los labios y la embocadura para permitir el libre movimiento.


Mantener una buena postura, espalda recta, cabeza alta y cuerpo relajado. Cualquier tipo de agarrotamiento, tensión, malas posturas que producen cansancio etc. son contraproducentes en la práctica, no sólo de la armónica, sino de cualquier instrumento musical.


Recordar que como con cualquier otro instrumento musical, es siempre preferible practicar poco tiempo pero con mucha frecuencia antes que dedicar una sesión muy larga para luego dejarlo hasta el mes que viene.


Hacer nuestras propias grabaciones e improvisaciones con cualquier medio (software, pc, etc.) pueden ser de gran ayuda porque nos permite escuchar nuestro propio avance en las técnicas. Incluso hacer "karaokes": nuestra canción o melodía favorita de fondo mientras grabamos nuestra propia interpretación nos servirá de guía de avance en el tiempo en nuestras prácticas.


Escuchar todas las grabaciones, discos, CDs, etc. sobre armónica que se nos ponga por delante y practicar con las que más nos gusten y nos inspiren. En el apartado software encontraremos programas para reproducir lentamente cualquier grabación sin cambiar de tono, ideales para practicar con melodías y escalas difíciles a velocidades bajas.

Esto resulta ideal para aprender y practicar sobre temas que nos gusten pero que nos resulten difíciles, ralentizándolos y practicando a ritmos lentos.

No esperemos que nos salga a la primera melodías enteras como por arte de magia. Practicar con cosas muy simples pero teniendo en cuenta todo lo anterior además de lo explicado en el apartado técnicas comunes, especialmente lo de producir notas simples y limpias.


Teniendo en cuenta todo lo expuesto, empezar a practicar con melodías (riffs, frases cortas) de lo más simples posibles por el método de escuchar e intentar imitar de memoria. Al tratarse de fraseos muy cortos, se hace bastante fácil incluso de oído y es muy productivo y mucho más eficaz cuando tengamos que ejecutar melodías largas más adelante. Si nos acostumbramos a hacerlo "de oído", siempre con melodías muy cortas, estaremos desarrollando además nuestra capacidad musical en general.

Este punto es especialmente importante porque muchos princiantes se lanzan inmediatamente en búsqueda de "tablaturas" con las que "aprender" armónica. Esto es cierto y sirve para los primeros días, pero para avanzar y mejorar no nos serviría de mucho seguir con este sistema indefinidamente.

El mejor método de aprender, y además de hacerlo rápidamente, es simplemente el de prueba y error, empezando con frases muy cortas e intentar reproducirlas de oído, de memoria y muy lentamente. Progresivamente y a medida que mejoramos, vamos aumentando poco a poco, tanto la duración como la dificultad de los fraseos y melodías. No le demos demasiada importancia al principio en qué celda estamos, si estamos soplando o aspirando, si estamos bien situados para reproducir la próxima nota, etc., eso se hará evidente con el tiempo.

Es decir, NO SE TRATA de practicar o estudiar pensando contínuamente en las POSICIÓN O SITUACIÓN FÍSICA de cada nota musical o de si es soplada o aspirada, se convertiría en algo agotador y realmente frustrante que nos haría desistir y hasta quitarnos por completo las ganas de seguir aprendiendo.

Si aprendemos desde el principio como hemos dicho, de oído, por imitación, por prueba-error, teniendo en cuenta las cualidades de cada nota, los silencios, el ritmo, etc., no sólo ganaremos en oído musical y capacidad de anticipación, velocidad e improvisación, sino que aprenderemos muchísimo más rápido que con ningún otro método "fabuloso" plagado de tablaturas por muy "animadas" e "interactivas" que sean.

Para ello puedes practicar con los ejemplos en audio (mp3) que te resulten más sencillos al principio de las secciones escalas y frases (riffs/licks).

No obstante hay muchas personas que sin una partitura, una hoja con una tablatura, notación o indicaciones donde se muestren las celdas que tienen que soplar/aspirar, se sienten totalmente perdidas. En estos casos, lo mejor es recurrir a un profesor de armónica porque las tablaturas en realidad sólo son más bien una herramienta para "mostrar" una estructura musical básica, ni siquiera son un lenguaje musical completo, como el solfeo, que es lo que se pretende evitar con la armónica. Al fin y al cabo las tablaturas son anotaciones sencillas que no pueden mostrar cosas como por ejemplo los ritmos, eso tenemos que aprenderlo nosotros.


Abordar el bending desde el principio. No es una técnica fácil y necesita práctica y aunque no lo hagamos muy bien, es mejor practicar con ellos desde el comienzo en nuestros ejercicios e intentar incorporarlos en nuestras interpretaciones. Recuerda: en las técnicas el éxito consiste en ir muy despacio al principio.


Con toda esta información y consejos estaremos muchísimo mejor preparados y contaremos con una base mucho más sólida para tener éxito siempre y cuando practiquemos periódicamente y en sesiones frecuentes pero no demasiado largas. En los enlaces de los menús superiores o inferiores de cada página a lo largo de la web encontrarás información aún más detallada sobre las más principales técnicas en la diatónica.


La armónica es fácil de abordar mediante sencillos patrones de soplado y aspirado, pero llegar a tocar realmente bien usando la infinita combinación de técnicas (bending, trémolo, vibrato, trinos, notas dobles, acordes, posiciones, octavas, etc.) es difícil y lleva su tiempo y esfuerzo, a pesar de la publicidad de esos métodos rápidos y "sencillos" y nos llevará muchísima práctica.



No pierdas el tiempo preocupándote de si avanzas o no, al contrario, diviértete. Con el tiempo mejorarás progresivamente y recuerda que no es obligatorio tener que llegar a ser un virtuoso para tocar bien un instrumento musical.


Este resumen general de consejos y recomendaciones nos servirán de recordatorio para repasar cuantas veces deseemos en nuestros primeros pasos. Podemos ya pasar a continuación y de forma más concreta a cada uno de los apartados prácticos y a las diferentes técnicas en la diatónica, el primero de ellos, la elección de nuestra primera armónica: