Todo sobre la armónica de blues

Práctica ➦ Técnicas ➦ Bloqueo de labios (lip blocking, puckering)

PRÁCTICA

Como ya se explicó en embocadura, notas simples, existe una controversia ya clásica en el mundo de la armónica en la que se discute contínuamente sobre cual de los métodos de embocadura es el mejor, si es que hay alguno mejor que otro, cual el más usado, o cual es el que debería usarse, etc. También se suele afirmar, a veces de forma muy categórica y rotunda, que el mejor método para conseguir el mejor tono con la mejor profundidad y fuerza es el bloqueo de lengua.

Lo cierto es que todo esto es bastante subjetivo y una discusión un tanto estéril y que además se ha convertido en uno de los más grandes mitos en el mundillo de la armónica en general.

Podríamos hacer una lista bastante importante de grandes armonicistas que usaron casi exclusivamente el bloqueo de labios para embocar y producir notas y no se podría decir que tocasen con un tono sin profundidad o sin fuerza, y al contrario, una lista de clásicos de la armónica que usaron mayoritariamente el bloqueo de labios sin que notemos grandes diferencias. Se pueden conseguir notas con igual profundidad, tono y fuerza siempre que dominemos de forma efectiva nuestra respiración, resonancia, buena apertura oral interna y relajación total de músculos.

Ambos métodos son igual de importantes y válidos. Con cada uno de ellos conseguiremos efectos imposibles de alcanzar con el otro y en ambos tendremos una calidad, profundidad y fuerza en el tono prácticamente iguales si aprendemos a tocar adecuadamente con una buena apertura oral interna.

Muchos armonicistas usan exclusivamente el bloqueo de labios, otros usan sólo el bloqueo de lengua y muchos otros, la mayoría en la actualidad, usan los dos, usando solo uno de ellos en determinados momentos. Lo más apropiado es que nos esforcemos en abordar los dos.

En términos generales digamos que entre las ventajas y desventajas de cada uno de ellos tenemos que por una parte el bloqueo de labios, explicado aquí, es sin duda el más "sencillo" para producir notas simples, sobre todo para principiantes.

Por otra parte el bloqueo de lengua permite acordes y efectos imposibles de lograr con el bloqueo de labios, sin embargo, los bends y los overbends son muchísimo más difíciles de ejecutar usando esta embocadura, y no digamos ya de intentar para un principiante, con el bloqueo de lengua, especialmente difíciles son los bends soplados en las celdas altas y en los overbends.

El bloqueo de labios, conocido en español también como bloqueo labial, oclusión labial, etc., y en inglés como lip blocking, lipping, pucker, puckering, lip pursing, whistle method, consiste en aislar la celda que nos interese con los labios. Esto sucede con la cara media e interna de nuestros labios, y siempre teniendo en cuenta una correcta embocadura en la que la armónica se introduce con profundidad entre los labios de forma relajada.

Normalmente al principio tendremos la tendencia a embocar la armónica con nuestos labios de la forma en que se muestra en la imagen:


Forma usual de colocar nuestros labios por primera vez, labios demasiado tensionados y agarrotados. No debemos crear hábito de embocar sistemáticamente de esta forma. Relajemos nuestos labios y aislemos cada celda con nuestros labios internamente.

Esta manera de embocar, de aislar las celdas, frunciendo (pucker) los labios de manera que formen un circulo pequeño, como si fueramos a silbar, o como si fuéramos a beber a traves de una pajita como muestra la imagen, sólo es útil para una primera aproximación con la armónica si no hemos tocado nunca, o para cuando queramos un tono fino y sin profundidad. La postura resulta demasiado "forzada" si la usamos, a la larga, para tocar sistemáticamente o para tocar largos períodos de tiempo porque se pierde mucha profundidad y resonancia, perjudicando al "tono" o timbre en general.

Recordemos que como ya vimos en el apartado respiración y resonancia, tengamos en cuenta que en nuestras primeras pruebas y ejercicios con la armónica, y aunque no sea el modo usual de embocadura para usuarios algo avanzados, probemos con la armónica totalmente recta, es decir, que nuestro flujo de aire atraviese la armónica y las lengüetas totalmente paralelo y recto, para familiarizarnos con la respuesta de las lengüetas ante nuestra respiración.

De esta manera, los principiantes nos evitamos problemas con las celdas bajas (a la izquierda), sobre todo la celda 2 aspirada, así como con las celdas altas (a la derecha), debido a que si inclinamos el ángulo de la armónica o provocamos que el caudal de aire sea curvo, provocamos, sin quererlo, que las lengüetas de esas celdas tiendan hacia el bending, osea, bajen el tono, se ahogen y se apagen y creamos que hay algo mal en la armónica.


Si es tu primera vez, emboca la armónica de forma recta y paralela al flujo de aire en tus primeros ejercicios respiratorios para familiarizarte antes y evitar encontrarte con problemas en las celdas bajas y altas:

Después de practicar y habernos hecho una idea de la respuesta de las lengüetas a lo largo de cada celda durante un buen tiempo, podemos empezar a embocar la armónica de la forma usual, introduciéndola más profundamente e inclinándola ligeramente:

Cuando hayamos practicado y experimentado cierto tiempo de esta manera, dominaremos mejor la respiración y la técnica sobre esas celdas que suelen ser las más problemáticas. Con la práctica, aunque cada celda requiere un tipo especial de respiración, se nos hará una tarea inconsciente y no tendremos que pensar tan contínuamente en ello.

Una vez dominado el control de las celdas problemáticas, la forma correcta de embocar y bloquear con los labios es frunciendo los mismos, como en la primera imagen, pero sólo muy ligeramente, de manera menos evidente y exagerada, más bien en su parte interna, y siempre de forma relajada a la vez que los sacamos o proyectamos un poco hacia adelante. Con esta postura introducimos profundamente nuestra armónica en la boca de forma que los labios envuelvan totalmente la embocadura y parte de las cubiertas de la armónica. Suele ayudar también al sellado la inclinación al embocar alzando o levantando ligeramente la parte trasera de la armónica e introduciéndola profundamente pero a la misma vez con relajación y comodidad, (ver imagen a continuación):


Introduzcamos la armónica relajadamente y en profundidad en nuestra boca inclinándola ligeramente desde atrás y hacia arriba, de forma que la zona media/interna de nuestro labio inferior sea el que se encarge de sellar y aislar cada celda


Nos parecerá algo exagerado al principio pero es el hábito que debemos adquirir. En esa postura, si empezamos a producir notas, soplando o aspirando, nos daremos cuenta inconscientemente de que la cara media e interna del labio inferior es el que actúa de "bloqueo" (lipping, lip pursing) para sellar o aislar cada celda y, practicando, veremos que las notas salen limpias y claras a medida que nos vayamos acostumbrando y dándonos cuenta de la posición de las celdas.

Es importante que nos acostumbremos cuanto antes a hacerlo lo más relajadamente posible y manteniento una buena apertura bucal interna, para mejorar el tono y la resonancia, aunque estas posturas y posiciones nos resulten extrañas y forzadas al principio.

Aún con este método nos podremos equivocar y tocar dos notas a la vez o no situar correctamente el "sellado" en la celda que nos interese, debido a la proximidad de una celda a otra, pero es lo normal al principio debido a la sensación de no saber exactamente hacia qué celdas nos vamos dirigiendo ni en cual de ellas estamos. Con la práctica vamos ganando rápidamente en precisión.

Es importante introducir profundamente la armónica en la boca, como se ha dicho, pero también lo es mantener una actitud de lo más relajada posible. Al principio démosle más importancia a la relajación, porque es muy frecuente la tendencia a la tensión y al agarrotamiento en los músculos cuando intentamos posturas inusuales, provocando que no podamos aislar adecuadamente las celdas por mucho tiempo.

Este método de embocar y aislar las celdas, el bloqueo de labios, es sin duda, el más sencillo y fácil para el principiante a la hora de intentar producir bends y overbends.

Cuando dominemos con comodidad el bloqueo de labios, la respiración diafragmática y la resonancia de cada nota con nuestra cavidad bucal, y, en definitiva, habiendo practicado todas las técnicas explicadas anteriormente a esta sección, aumentaremos nuestra mejora y control sobre el tono en nuestras notas, sobre todo en las notas bajas.

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Tengamos en cuenta que estos consejos son métodos de partida, suficientemente probados, para quien comienza a practicar en sus primeros contactos con la armónica de manera que podamos comenzar con una base sólida. Con el tiempo y la experiencia, la profundidad con la que introduzcamos la armónica puede ser mucho menor, la disposición y apertura bucal interna cambiar también según nos interese, así como la inclinación de la armónica en cualquier ángulo, creando multitud de efectos distintos en timbre y profundidad de tono.

Como ya se ha repetido en las secciones "respiración y resonancia", así como en "embocadura y notas simples", el mejor e imprescindible ejercicio diario, no sólo con la armónica, sino con cualquier instrumento de viento, tanto para principiantes como para usuarios avanzados como mantenimiento, consiste en tomarse una sesión de diez o veinte minutos y tocar notas largas, en cualquier celda de la armónica, aspiradas o sopladas. Podemos comenzar, por ejemplo, aspirando en la celda dos de forma suave e ir aumentando progresivamente durante unos diez a quince segundos. Podemos igualmento hacerlo al contrario, comenzar más fuerte y terminar más suave. Podemos probar cualquier combinación y celdas que se nos ocurra, observando cómo actúa nuestro diafragma, cómo nuestro caudal de aire pasa a través de la armónica, notando como el aire surge, no de la boca, sino de nuestro interior y siempre procurando que las notas salgan perfectamente limpias y nítidas.


Consejos del momento:

Tu cuerpo recuerda lo que repites. Siempre que tocas algo, bien o mal, tu cuerpo lo está aprendiendo. Tómate todo el tiempo que necesites para practicar, hazlo despacio pero procurando siempre hacerlo lo mejor que puedas y repítelo todas las veces que necesites. De esta forma crearemos "buenos hábitos" en nuestras prácticas.



Algunos ejemplos en vídeo: