Todo sobre la armónica de blues

Práctica ➦ Amplificando la armónica

PRÁCTICA
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La armónica es un instrumento de buen volumen en general pero, en comparación, y por razones obvias como son, pequeñas lengüetas vibrando en pequeñas celdas y cubiertas, y como únicas cajas de resonancia nuestra boca, cuerpo y manos, no podemos obligarla a competir en potencia acústica con instrumentos de viento metal como puedan ser un saxo o una trompeta, ni tampoco con una guitarra eléctrica, por ejemplo.

Por más que soplemos o aspiremos, la armónica tiene un tope en el que no es posible seguir aumentando su capacidad natural. Esto es importante tenerlo siempre en cuenta puesto que insistir en el soplado o el aspirado no hará más que sobretensionar inútilmente las lengüetas y desgastarlas y desafinarlas de forma antinatural, además de que no conseguir subir más el volumen por más que nos lo parezca.

Es algo que suele suceder contínuamente cuando tocamos junto a otros instrumentos de mayor potencia acústica e intentamos ponernos al mismo nivel, por ejemplo, gran ruido ambiente, guitarras eléctricas, baterías, bajos, etc. En estos casos lo mejor es siempre recurrir a amplificar nuestra armónica.

No sólo podemos amplificar nuestra armónica sino también añadirle efectos de sonido, desde eco hasta distorsión muy similares a los que se usan para la guitarra eléctrica. De hecho todos los amplificadores, micrófonos y efectos que se usan son para guitarra aunque también existen toda clase de electrónica diseñada específicamente para armónica.

Además de la amplificación acústica normal en la que simplemente acercamos el micrófono a la armónica, o lo sostenemos, mientras tocamos, o viceversa, en el Blues y también en el Rock, la amplificación y distorsión de la armónica con el micrófono es uno de las más típicas y atractivas técnicas propias del instrumento que como cualquier otra, nos llevará tiempo dominar.

El agarre, sellado y vacío creado entre el micrófono y la armónica, junto con efectos tipo trémolo al abrir algún punto de nuestras manos y dejar soltar el sonido, junto con técnicas como el bloqueo de lengua, tapados, polirritmias, notas dobles, etc., le dan al tono final un timbre totalmente diferente al acústico, y si llegamos a dominar con soltura las técnicas de micrófono la calidad del sonido podría ser realmente impactante.

El sonido amplificado en la armónica de esta manera surgió en la década de 1950, escuchándose desde entonces ese agradable sonido conocido desde entonces como estilo "Chicago". En algunos casos y artistas particulares la "calidad" y maestría de las interpretaciones eran incluso superiores a las guitarras eléctricas de aquella época.

Un joven armonicista de nombre Marion "Little Walter" Jacobs, revolucionó completamente al instrumento por aquellos años. Tuvo la idea de tocar la armónica cerca de un micrófono (usaba un "brown bullet", un micrófono comercializado para los radio taxis, dándole un tono medio y cálido parecido al de una guitarra eléctrica) cerrándolo con sus manos alrrededor y sellando el aire en torno a la armónica, dándole un potente y distorsionado sonido, recordando a veces al saxofón o la trompeta.

Little Walter

Este uso de la armónica, combinado con su gran virtuosidad en el instrumento le hizo posiblemente el armonicista que más influencia en la historia del Blues con armónica. Es casi imposible hoy día encontrar un armonicista que no haya sido influenciado por Little Walter.

Su único competidor fué quizás Big Walter Horton. Fué el amonicista favorito de muchas bandas de Chicago, incluyendo Muddy Waters y Willie Dixon.

Big Walter Horton

En los 60 y los 70 la armónica fué perdiendo prominencia en la medida en que la guitarra eléctrica se iba convirtiendo en el instrumento favorito para los solos.

Actualmente las combinaciones micrófono-amplificador, asi como el añadido de efectos, son de una variedad enorme. No todos los micrófonos trabajan "bien" con todos los amplificadores, existen combinaciones "buenas" que dan ese sonido típico estilo Chicago, pero es algo siempre subjetivo y cada uno tiene sus preferencias, además no sólo depende del equipo sino de la técnica personal de cada uno.

El uso de micrófonos para amplificar la armónica y crear ese tono especial para el Blues requiere al igual que todo de mucha práctica. En la mayoría de las veces el éxito en crear ese tono especial consiste en un adecuado sellado de micrófono - manos - armónica. El sonido queda atrapado en el hueco que formamos con nuestras manos y se distorsiona de forma natural saturando al micrófono. Abriendo o cerrando el sellado se consiguen gran variedad de cambios de volumen, timbre y color en el tono.


Sujeción de armónica y micrófono 1 Sujeción de armónica y micrófono 2 Sujeción de armónica y micrófono 3
Sujeción de armónica y micrófono 4 Sujeción de armónica y micrófono 5

Los amplificadores que mejor sonoridad tienen son precisamente los de aquella época (décadas de 1940-50), con aquel sonido inigualable de las válvulas de vacío, de uso preferente hoy día junto a los más modernos de estado sólido, transistorizados. El uso de válvulas o tubos crean en la salida de baja frecuencia de los amplificadores unos armónicos más ricos y cubren un espectro más amplio de frecuencias (incluso inaudibles) que los modernos. Los procesadores digitales de efectos de hoy en día intentan imitar la sonoridad de aquellos primeros amplificadores incluso con programas específicos para los modelos más famosos (p. ej. los Fender de los años 1950-60).

En los amplificadores para instrumentos el efecto final que queramos conseguir es una interrelación entre volumen, ganancia o distorsión y tono (agudos - medios - graves). El tono, a diferencia de los equipos musicales caseros, no es independiente. Si subimos los agudos, afectará a las demás frecuencias (graves y medios) y a la inversa.

En términos generales, para armónica de blues, los tonos graves se suelen enfatizar, reduciendo al mínimo los agudos. El control de ganancia y el de volumen estan también interrelacionados e interactúan para conseguir el volumen final. Todos estos ajusten determinan al final que efecto queremos conseguir y a cuanto volumen sin que se produzcan acoples del micrófono (feedback o el famoso y molesto pitido).

Para un uso más profesional, para grabación, para estudio o para un uso en actuaciones en directo se requieren conocimientos bastante más técnicos y precisos que se salen del propósito de ésta web debido a la increíblemente amplia cantidad de combinaciones entre micros, amplificadores y equipos y a los distintos efectos que se consiguen. En estos vídeos de John Shirley (presentados en la conferencia de 2015 de la SPAH) podemos ver algunos ejemplos de uso profesional de micrófonos para armónica en muchas situaciones:



Puedes ver muchos de los micrófonos y equipos de efectos de mayor uso actualmente.

Y los más famosos enlaces hacia páginas sobre micrófonos y amplificación.


Consejos del momento:

Como cualquier otro instrumento de viento, la armónica necesita un mínimo de mantenimiento y limpieza. Si no queremos ver nuestra embocadura y celdas convertidas en un auténtico cenagal impracticable, plagado de microbios y bacterias de todo tipo y en muy poco tiempo, debemos seguir unos mínimos consejos de higiene, limpieza y mantenimiento de puro sentido común, tus labios y tus armónicas te lo agradecerán.


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